
La instructora de yoga Maribel, conocida en redes como ‘Fluye con Mari’, compartió en un programa matutino una guía práctica para que las personas puedan crear un “oasis de relajación personal” en medio del ajetreo diario. La especialista explicó que desde que nacemos, lo primero que hacemos es respirar, pero con el paso del tiempo y las ocupaciones cotidianas, olvidamos hacerlo de forma consciente. La técnica básica consiste en inhalar por la nariz de manera sutil y abundante, sostener el aire unos segundos y exhalar lentamente también por la nariz. Este ciclo, repetido varias veces, ayuda a reducir las fluctuaciones mentales, a calmar la ansiedad y a mejorar la calidad del sueño.
Para potenciar los efectos de la respiración, Maribel recomendó crear un ambiente adecuado: un espacio en blanco, con toques amaderados, plantas y, si es posible, al aire libre. También sugirió el uso de aromas como la lavanda (en loción, vela o difusor) para conectar todos los sentidos y favorecer la relajación. Como complemento, la música de fondo con sonidos de la naturaleza ayuda a desconectar del ruido externo y a enfocar la mente. La instructora enfatizó que estos pequeños rituales diarios permiten a las personas hacer un “switch” en su día, aliviar el estrés acumulado por el trabajo, la familia y las múltiples responsabilidades, y recargar energías para continuar.
La psicóloga española Belén Colomina, autora de ‘El pequeño libro del mindfulness’, coincide en que la respiración consciente es la herramienta más poderosa para regular el sistema nervioso. “No necesitas una hora ni un lugar especial; con cinco minutos al día, en cualquier sitio, puedes resetear tu cerebro”, afirma. El auge del yoga y la meditación en Ecuador ha crecido notablemente, con estudios de la Universidad de Cuenca que indican un incremento del 40% en la práctica de disciplinas de relajación desde 2023. Con estas sencillas pautas, cualquier persona puede encontrar un momento de paz en su agitada rutina, sin necesidad de invertir grandes sumas de dinero ni de desplazarse a un centro especializado. La clave está en la constancia y en permitirse ese espacio de autocuidado, tan necesario para la salud mental y emocional.