
Un operativo de la Armada en la Penitenciaría del Litoral, en Guayaquil, permitió el hallazgo de un arsenal clandestino que incluía 80 granadas, más de 12.000 municiones, 8 fusiles, 4 pistolas, 2 lanzagranadas artesanales y explosivos, oculto en una caleta construida debajo de una estructura de cemento, cuyo tiempo de almacenamiento se estima en 3 o 4 años.
El ministro del Interior, John Reimberg, señaló en su cuenta de X que este decomiso, efectuado como parte de los controles en centros de reclusión, evitó una “gran masacre carcelaria.” Las autoridades presumen que el material, encontrado en condiciones que sugieren antigüedad, estaba destinado a generar un amotinamiento de grandes proporciones, similar a las masacres que entre 2021 y 2022 dejaron cientos de fallecidos en el país.
Este descubrimiento refuerza la tesis oficial de que los escondites del crimen organizado están siendo desmantelados paulatinamente en las cárceles ecuatorianas.