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La negociación comienza cuando el comprador pregunta el precio y responde con un “carísimo” que busca bajar la cifra.
Entre las expresiones más usadas está el clásico “deme la yapa” o “deme la ñapa”, que en la época de los abuelos se usaba para pedir un extra.
Los vendedores señalan que el guayaco regatea hasta lo último y que quien no es de la ciudad difícilmente logra una rebaja.
En la calle Manabí y Chile, los comerciantes escuchan frases como “no me sale, puñaña” o “no tengo para el pasaje”, y terminan cediendo unos dólares.