
La preparación comienza con un refrito de cebolla, pimiento y ajo, al que se añade maní licuado con achiote.
La bola se rellena con cerdo, y el caldo se enriquece con chorizo ahumado, camarones, langostinos, leche de coco y maní, creando una fusión de sabores.
El plato incluye verduras como zanahoria, choclo, yuca y chillangua, que le dan un toque especial.
El caldo de bola tradicional nació en Guayaquil en el siglo XVII, cuando los comerciantes incorporaron pasas y aceitunas de España al relleno.