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Una mezcla de sal ahumada, orégano, ajo en polvo y páprika sazona el pollo de unos crostinis pensados para resolver una visita imprevista sin gastar mucho.
El pan cuadrado se corta sin corteza y se dora en abundante aceite o en air fryer con un toque de aceite de oliva para lograr color.
El pollo se sella a fuego alto, cuando el aceite ya humea, para que no quede insípido. El jengibre se dora apenas para aportar un picor suave, y la versión de restaurantes emplea masa madre. La receta se plantea como una de las más baratas y sencillas del recetario del chef José David García.