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El psicólogo Gino Escobar explicó en entrevista cómo identificar el delirio de persecución real y diferenciarlo del uso manipulador del término para justificar celos o encubrir engaños.
El delirio de persecución auténtico constituye una idea irracional que puede incluir alucinaciones auditivas y suele asociarse al consumo de psicofármacos o estupefacientes. Requiere diagnóstico y tratamiento profesional con medicamentos y terapia, no un abordaje trivial.
En contraste, el uso manipulador del término se detecta porque la persona arma una trama elaborada y presenta distorsiones de la realidad, conocidas como sesgos cognitivos. Quienes recurren a esta estrategia buscan justificar celos, ocultar engaños o proteger un ego sobredimensionado, y suelen generar desconfianza y alianzas tóxicas en su entorno. El especialista aclaró que sentirse acosado por presión social no equivale a delirio de persecución.