
El especialista señaló que la microbiota también produce serotonina, la hormona de la felicidad, y se comunica con el cerebro a través del nervio vago.
Explicó que los probióticos naturales se encuentran en el kéfir, yogur griego, quesos maduros como el parmesano, cheddar y manchego, así como en fermentos como el chucrut, el miso y la kombucha.
Para que los probióticos funcionen, necesitan prebióticos, que son su alimento: avena integral, cebada, papa cocida, batata, ajo, cebolla, espárragos, brócoli, frutos secos, arándanos, manzana verde y hojas verdes.
El doctor advirtió que el exceso de antibióticos, los embutidos, el cigarrillo y la automedicación dañan la mucosa intestinal.