
Los habitantes del cantón Durán cumplen casi dos semanas con cerros de desperdicios acumulados en cada esquina, luego de que la empresa encargada de la recolección suspendiera el servicio por una deuda que supera los 9 millones de dólares, situación que ha provocado la proliferación de moscas, ratas y malos olores, además de enfermedades como infecciones de garganta y fiebre en niños, según denunciaron los moradores.
La emergencia sanitaria fue declarada el 1 de julio, y aunque el municipio y la prefectura han desplegado operativos improvisados con 20 vehículos y 120 funcionarios, la capacidad operativa solo alcanza para recoger entre 100 y 150 toneladas diarias de las 300 que se producen en el cantón, lo que evidencia la insuficiencia de las medidas.
Los ciudadanos, que pagan hasta 130 dólares anuales en impuestos que incluyen tasas de aseo, exigen a la alcaldesa que resuelva el conflicto y realice los pagos pendientes, ya que, según concejales, hay más de 2 millones de dólares recaudados que podrían destinarse a cubrir al menos 800 mil dólares para reactivar el servicio.