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Las intensas lluvias que cayeron la tarde del lunes 26 de octubre paralizaron el transporte en varios sectores de Guayaquil.
La acumulación de agua impidió la circulación de buses y llevó a numerosos taxistas a suspender sus servicios para evitar daños en sus vehículos.
Los ciudadanos que debían llegar a sus centros de trabajo o regresar a casa enfrentaron largas esperas. Algunos pasaron entre una y cinco horas intentando encontrar transporte, mientras otros caminaron por calles inundadas o hicieron transbordos para continuar sus recorridos.
Aunque la tormenta eléctrica terminó, la movilidad no se normalizó de inmediato. Pocos buses y taxis continuaron circulando, por lo que decenas de usuarios esperaron durante horas en las paradas y se desesperaron al ver que las unidades pasaban llenas y no se detenían.