
La especialista señaló que el kéfir contiene entre 30 y 50 cepas de cultivos, mientras que el yogur normal solo tiene de 3 a 5, lo que lo convierte en un alimento mucho más completo.
Explicó que cuando la microbiota está sana, el organismo produce mejor dopamina, lo que contribuye al bienestar general y a reducir el estrés.
Recomendó consumir kéfir de forma paulatina al principio para que el cuerpo se acostumbre, y luego tomar un vaso en la mañana y otro antes de dormir.