
El especialista en estética Sergio Morales explicó que el láser fraccionado CO2 es una de las tecnologías más avanzadas para eliminar secuelas de acné, ya que este láser ablativo trabaja a 10.600 nanómetros para generar una remodelación profunda del colágeno y la elastina, mientras que en la superficie elimina las capas dañadas de la piel.
El tratamiento, que se aplica después de evaluar el fototipo cutáneo del paciente y la profundidad de las cicatrices, crea microcanales que estimulan la regeneración de la piel, dejando puntos sanos y puntos heridos para activar el proceso de reparación. Durante el procedimiento, el paciente siente una sensación de calor y el olor característico a caucho quemado, pero gracias a la anestesia tópica previa, la sesión es tolerable y cómoda.
El tiempo de recuperación es de aproximadamente cuatro a cinco días, con un periodo inflamatorio inicial seguido de descamación leve. Los resultados se logran con varias sesiones, dependiendo de la profundidad de las secuelas, y la tecnología también puede utilizarse para tratar arrugas y reafirmar la piel sin cirugía.