
Doña Victoria, de 77 años, ha convivido durante 13 días con el cadáver de su sobrino de 36 años en la sala de su vivienda ubicada en la 35 y Oriente, luego de que la madre y el hermano del fallecido abandonaran el cuerpo tras recolectar dinero para los gastos mortuorios, dejando a la anciana sola con el ataúd y sin los recursos para darle cristiana sepultura.
Los vecinos, alarmados por el olor putrefacto que comenzó a invadir el barrio, reunieron dinero para cubrir el ataúd con plástico y cal, mientras las autoridades finalmente contactaron a la señora y le ofrecieron un espacio en el cementerio del suburbio Cementerio Ángel María Canals, con el retiro programado para las 9:00 de la mañana de hoy.
La tía, quien asegura que el sobrino “es como un hijo más”, permaneció en la casa durante todos estos días a pesar del olor y su propio quebranto de salud, mientras una vecina denunció que el problema sanitario ya afecta a los niños del sector.