
La doctora señaló que el FOMO refleja la necesidad de sentirse parte de un grupo, ser tomado en cuenta y tener relevancia social.
En los adultos, el uso de este término indicaría falta de autonomía y de capacidad de validarse por sí mismos, así como una carencia de vínculos afectivos seguros.
En los adolescentes, es parte del desarrollo psicológico: quieren sentirse incluidos en las modas y actividades de su grupo de amigos, y se angustian cuando no lo están.
La especialista recomendó no usar esta palabra en conversaciones cotidianas, pues normaliza un problema de autoestima y pertenencia.