
La psicóloga Paola Zambrano explicó que la crisis de los 3 años es una etapa normal en el desarrollo infantil donde los niños comienzan a afirmar su independencia y a probar límites, y recomendó que los padres se calmen primero antes de intentar manejar una rabieta, siguiendo el principio de la mascarilla de oxígeno en los aviones: primero el adulto, luego el niño. L
a especialista señaló que durante una rabieta, el niño no está en condiciones de negociar ni de escuchar sermones largos, por lo que es fundamental validar su emoción y hablar con mensajes claros y concisos.
Zambrano advirtió que ceder ante las rabietas para evitar el conflicto puede llevar a que los niños repitan esas conductas para obtener lo que quieren, y que los padres deben mantener la calma y ser consistentes en los límites.