
El edificio multicomercio de Guayaquil, ubicado en las calles Cuenca y Eloy Alfaro, permanece abandonado seis meses después del incendio del 11 de febrero, sin orden de demolición y tomado por personas no autorizadas.
Los moradores y comerciantes del sector denuncian que el lugar se ha convertido en un foco de delincuencia.
La estructura semicolapsada carece de vallas metálicas y presenta fácil acceso a cualquier hora, con personas que entran y salen para recoger materiales y llevarlos en fundas o tricimotos.
Grafitis en la fachada, con inscripciones como “Los Cronos”, confirman la presencia de pandillas según los vecinos.
Los comerciantes han reducido su horario de atención por temor, cerrando desde las 6:30 de la tarde.
Durante la noche se observan luces de linternas y velas en pisos superiores, evidenciando que el inmueble es habitado pese al riesgo de derrumbe.