
Cerca de 200 moradores de San Bartolo Sur, en Quito, se amotinaron en los exteriores de un establecimiento comercial para intentar linchar a un presunto antisocial que había robado en el local, y aunque la turba, armada de palos y con ira colectiva, exigía justicia, la intervención de 12 policías y refuerzos logró poner a buen recaudo al aprehendido, quien no registra antecedentes penales.
El sospechoso, que habría ingresado al negocio para robar dos fundas de queso, fue puesto en libertad debido a que el valor de lo sustraído no constituye delito, según la tramitología legal, y porque no existió denuncia formal, pese al clamor de los comerciantes que lo señalaban de haber cometido atracos en otros negocios de la zona.
Los vecinos, indignados por la inseguridad y recordando el asesinato de un trabajador en un asalto reciente en el sector, advirtieron que la próxima vez sí actuarán ante la falta de respuestas.