
El transformador de la octava y 10 de agosto en el barrio Garay, Guayaquil, comenzó a soltar líquido y chispas durante el aguaje del día anterior, generando una llamarada que subió por el poste y obligó a los vecinos a refugiarse en sus viviendas por el riesgo de electrocución, según relató una moradora.
La mujer explicó que el barrio cuenta con cableado subterráneo desde hace más de 20 años, pero las inundaciones por la marea alta provocan que los cables se sulfaten y revienten, dejándolos sin luz por tres días tras cada llamado a la empresa eléctrica.
Además, las luminarias municipales llevan dos años sin funcionar, y aunque han presentado oficios al Municipio, la respuesta ha sido nula, por lo que exigen un cajetín elevado y cableado aéreo para evitar más emergencias.